viernes, 24 de enero de 2014

Racismo Ambiental

Antes de empezar a desarrollar el tema en cuestión me gustaría aclarar que desde el punto de vista biológico  las razas humanas no existen, somos una especie muy polimórfica, pero el color de la piel es precisamente un carácter muy poco significativo desde el punto de vista de la genética.

Ahora bien, el concepto de racismo ambiental nació entre las poblaciones negras de Estados Unidos, a finales de la década del 70, en un  contexto en el que los movimientos sociales, motivados por el incumplimiento de los derechos civiles, estaban en auge. En este sentido, un punto clave en la historia de este tipo de racismo se da en 1982, cuando se desarrollaron unas movilizaciones en contra de un depósito de 30.000 metros cúbicos de tierra contaminada con bifenilos  policlorados (PCBs) altamente tóxicos en el condado de Warren (Carolina del Norte) que “casualmete” coincidía con barrios habitados por poblaciones negras. En dichas manifestaciones resultaron arrestadas más de 500 personas incluyendo líderes de los movimientos nacionales de los derechos civiles, oficiales electos de origen afroamericano, activistas medioambientales y líderes sindicales .

La idea de que las poblaciones no blancas están expuestas de forma desproporcionada a la polución se potenció en abril de 1987 con el estudio “Toxic Waste and Race in the United States”



Este estudio fue el primer documento en Estados Unidos que relacionó el riesgo ambiental con la demografía racial y puso en evidencia que más de 15 millones de los 26 millones de afroamericanos y más de 8 millones de los 15 millones de hispanos residen en comunidades en la que existen uno o más sitios con residuos tóxicos no controlados. El estudio indica que si bien la comunidad social y la clase económica son factores que contribuyen a la selección de la localización de residuos tóxicos, el factor racial es el más significante. De este modo la “raza” se erige en el mejor indicador estadístico para predecir donde se podría instalar una empresa comercial de residuos riesgosos. Sin embargo, también es preciso señalar que las personas pobres y las personas de color mantienen una carga desproporcionada de impactos medioambientales adversos, no sólo de instalaciones de residuos tóxicos, sino también de alta contaminación del aire, de envenenamiento por plomo (especialmente en niños), de intoxicación por plaguicidas y de vertederos de basura.



En este contexto no sorprende que muchos investigadores hayan asociado la problemática ambiental con el racismo para referirse a un “racismo ambiental” en tanto constituye una forma de discriminación institucional y estructural en el que los programas, políticas e instituciones niegan la igualdad de derechos y oportunidades, o bien dañan de forma diferencial a miembros de un determinado grupo en particular . 

Cuando nos referimos al racismo ambiental debemos tener en cuenta tres focos principales: 

  1. Que el empleo de territorios locales con efectos medioambientales indeseables se sitúa principalmente en aquellos emplazamientos en los que residen comunidades minoritarias y son estas sociedades las que sufren fuertes impactos negativos.
  2. La disparidad de efectos e impactos en las comunidades es atribuible al racismo ambiental presente en la sociedad en general.
  3. Los recursos legislativos y judiciales deben aplicarse para poner fin a los proyectos que generen semejante disparidad de impactos perjudiciales.



Racismo ambiental en Argentina: El caso del Chaco



La región chaqueña fue habitada principalmente por sociedades cazadoras-recolectoras  y en menor medida por ciertos grupos que practicaron una agricultura incipiente. Todos los grupos chaqueños se sustentaron sin degradar el medioambiente. En general la agricultura no obtuvo considerable importancia para las sociedades indígenas del Chaco, quizás esto se deba a ciertas variables de la ecología del Chaco como son los suelos pobres, el clima desfavorable e impredecible, o bien la presencia de pájaros, insectos y pestes que pueden destruir completamente la cosecha. En el contexto actual, la inaccesibilidad legal a las tierras, la escasa disponibilidad de capital, la insuficiencia o ausencia de créditos, la dificultad de acceso al mercado y el énfasis que los indígenas dan a la explotación de los recursos inmediatamente disponibles constituyen factores que obstaculizan la práctica de la agricultura en las sociedades originarias. 





La historia socio ecológica del Chaco demuestra que los factores determinantes de la degradación ecológica se asocia con los modos en que los grupos humanos establecen su relación con la naturaleza. Los grupos chaqueños subsistieron durante siglos sin agotar los recursos naturales hasta que la presencia de los estados nacionales y el ingreso del sistema capitalista en función de los mercados internacionales terminaron por degradar el entorno. Con este proceso se iniciaron los grandes problemas ecológicos que sufre hoy el Chaco y una consecuencia directa fue el desplazamiento por medio de la violencia de las sociedades nativas hacia los lugares más recónditos e improductivos de la región. Las sociedades originarias del Chaco ponen en  evidencia que la degradación ambiental es producto de los modos en que las sociedades se  relacionan con la naturaleza: la subsistencia de las bandas chaqueñas se basaba en un  régimen abierto y un consumo limitado a las necesidades diarias en contraste con las economías capitalistas que se caracterizan por la acumulación máxima de bienes, el consumo ilimitado y la utilización indiscriminada de recursos y materias primas que conllevan inevitablemente a la degradación ambiental. Y como hemos visto el racismo ambiental tampoco puede desvincularse del sistema capitalista y de la economía de mercado que se ven potenciados por los procesos de globalización.

El colonialismo y el sistema capitalista impusieron una lógica de dominación y sometimiento que se desarrolló fundamentalmente sobre intereses económicos basados en la acumulación y concentración de los recursos naturales en manos de unos pocos individuos e inauguró un proceso irreversible de deforestación y degradación ambiental que colocó en una situación extremadamente incómoda a las sociedades indígenas del Chaco. 






El panorama actual encuentra a sectores menos favorecidos inmersos en medio de la expansión capitalista que intenta mercantilizar todo lo que puede y con la necesidad de obtener la materia prima de los bosques y montes. Esta situación condujo al desarrollo de numerosos conflictos y movilizaciones de las poblaciones indígenas que se suceden en torno al desarrollo de la minería, la explotación de hidrocarburos, la expansión de la frontera agraria y el impulso de la industria forestal.


Es fundamental que los estados nacionales de América Latina y de Estados Unidos reconsideren sus políticas públicas en relación a las comunidades minoritarias y a los pueblos indígenas para conformar sociedades más justas, equitativas y democráticas. 

Esta posibilidad requiere del esfuerzo y compromiso de todos los actores sociales sin excepción, que se tome conciencia de la existencia de grandes sectores sociales excluidos y marginados, y que se adopten medidas consensuadas para resolverlos.



Fuentes:


http://www.ujaen.es/huesped/rae/articulos2012/04rodriguez12.pdf


http://www.diarionorte.com/article/100282/balance-del-inadi-se-mantiene-el-componente-racista-en-denuncias-por-discriminacion-en-el-chaco

http://www.diarionorte.com/article/101276/el-inadi-recibio-una-denuncia-por-discriminacion-a-comunidades-originarias-durante-una-protesta

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